¿Dónde está Panamá en materia deportiva?
(hablemosdeportes2.0@gmail.com)
Los Juegos de Tokio significaron un cúmulo de experiencias inolvidables y no solo por la cantidad de marcas mundiales y olímpicas derribadas, sino por las innumerables innovaciones que presentaron en deportes tan tradicionales, como el ciclismo y el atletismo.
En un evento de tan alto nivel, es obvio que los récords sean superados en diversas disciplinas, porque los atletas cuentan hoy con mayores y mejores instrumentos para desafiar el tiempo y el espacio, además de su propia preparación.
No obstante, la innovación en algunos deportes sí que me llamó la atención, acostumbrado a las competiciones que presentan unos juegos tan ‘tradicionales’, como los olímpicos.
Pero, los tiempos cambian, los intereses económicos también y, con ellos, los deportivos. El Comité Olímpico Internacional ha dejado de ser el ‘rabioso’ defensor de las tradiciones olímpicas y ha sucumbido frente al poder económico, y hoy vemos cosas tan impensables como las competencias en patinetas.
Ahora, esto es desde hace algún tiempo. Desde que se aceptó que, en el tenis, baloncesto y fútbol, participaran deportistas profesionales. Allí se rompió la magia, y los preceptos del barón Pierre de Coubertin, dejaron de ser parte de las ‘páginas amarillas’.
Eran los tiempos en que dirigía la orquesta Juan Antonio Samaranch, quien en busca de mejores resultados económicos para las arcas del COI, se vio vinculado a marcas comerciales internacionales muy poderosas que, poco a poco y en forma sutil, comenzaron a enviar mensajes sobre sus inclinaciones sobre tal y cual deporte.
Pero esa es otra historia.
Cambios en el deporte
El asunto es que el caleidoscopio deportivo ha cambiado en múltiples ocasiones, permitiendo la entrada al programa olímpico de actividades jamás impensables, como el golf y el rugby (ambos desde 2016), por ejemplo, y la innovación de otros, como la lucha, las pesas y el boxeo, que hoy permiten la actividad femenina.
Sin embargo, nos vamos un poco más allá y volvemos al tema inicial de los deportes tradicionales y sus innovaciones. El ciclismo ahora tiene la modalidad de montaña y BMX, con bicicletas especiales; el patinaje acepta la patineta; y el atletismo, el relevo mixto.
En lo referente a las dos primeras actividades, el ciclismo y el patinaje, lo que llama mi atención,
La pequeña Momiji Nishiya, de 13 años, es la campeona del patinaje olímpico.
Hablamos de los jóvenes atletas.
Las caras risueñas de cuasi adolescentes podían verse comúnmente en la gimnasia femenina, en la natación y en uno que otro deporte. Pero, en grupos tan grandes, era algo inusual.
Y, en medio de tantos cambios, en los que ya se hablan de juegos regionales netamente juveniles y no solo de campeonatos o torneos, sino de Bolivarianos y Panamericanos, me pregunto una y otra vez: En este espectro, ¿Dónde, se ubica Panamá?
La respuesta es sencilla, en un laberinto, por decir lo menos.
Enfrascados en discusiones estériles y, casi irrelevantes para el común de los panameños, como qué deporte es más popular entre nosotros, no se percatan que la actividad se muestra torpe, anquilosada y sin un objetivo que nos lleve a mejorar lo que tenemos.
Es cierto, hay deportes que siguen trabajando, pero son contadas y, tampoco lo hacen a un cien por ciento, como sus reglamentos se los detallan.
Algunos insisten en los llamados ‘torneos selectivos’ y se inhiben de efectuar competencias en toda la regla, mientras las entidades nacionales no solo aceptan, sino que lo estimulan, porque están hechos al mismo ‘corte y estilo’.
Para algunos la salvación está en seguir invirtiendo en el deporte élite, en los atletas ya desarrollados, olvidando que no se llega con éxito sin un camino recorrido y eso no se logra saltándose etapas, como si fuera un juego de ‘rayuela’ o algo por el estilo.
Panamá es el único lugar del mundo, donde se sigue apostando por las mismas figuras, aunque sus resultados, una y otra vez, no sean los más óptimos ni mucho menos relevantes. Pero, eso tiene una razón de ser y es que los relevos son pocos, porque pocas son las federaciones que trabajan.
Los tiempos cambian y la prueba más fehaciente ha sido Tokio, donde la jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce le dio paso a su paisana Elaine Thompson-Herah, y la colombiana Catherine Ibargüen tuvo que apearse ante el empuje de la venezolana Yulimar Rojas.
Mientras ya hay mundiales de béisbol femenino y de béisbol cinco, por ejemplo, las mal llamadas ligas provinciales siguen ‘tramando’ cómo sustraer niños del programa de pequeñas ligas e introducirlos en sus competiciones nacionales de categorías menores.
Mientras el deporte élite se desarrolla con competencias mensuales en todas sus instancias, algunos dirigentes locales están pensando cuanto más durará el cuento de la pandemia, para no estar obligados a realizar actividad alguna, aunque esta circunstancia no los prive de participar en eventos en el exterior.
El ciclo olímpico ya ha dado el pistoletazo formal de salida, lo dio la misma noche en que el fuego olímpico se apagó en Tokio.
De ese detalle, ¿Se habrán percatado nuestros dirigentes?


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